tia y sobrino teniendo sexo

Le confesé todo lo que sentía, me trato mal y me hizo una escena de celos. Me la quiero follar, pero aguantare hasta que confíense lo que siente

Su respuesta me tomo por sorpresa, no supe que decir, nunca había imaginado estar en esta situación, mi idea de un romance con Marie era casi imposible, y allí estaba yo , abrazándola en silencio, mis perspectivas del amor habían cambiado era porque cada vez que estaba a su lado, nada más parecía importar, trate de recordar si en algún libro que leí decía que hacer en esta clase de circunstancias, pero ninguna cosa venía a mente, solo resonaba las palabras de Margot “solo di lo que sientes” entonces supe que decir fue en realidad apenas un susurro pero ante el silencio que nos embargaba logro escucharse claramente.

Dos pollas enormes para mi solita en el metro

Hola a todos los del mundo de Relatos Eróticos, me presento soy Escritoradk (por obvio no utilizare mi nombre) pero si responderé a zorrita o a putita como ustedes gusten llamarme, tengo 26 años, mido 1.65, no soy la típica chica súper delgada soy un intermedio, tengo unas piernas que son realmente firmes y unos senos que han hecho babear a más de uno, por la circunstancia que se está viviendo mundialmente, la calentura ya ha hecho mella en esta zorrita lo cual me ha animado a escribir estos relatos para que muchos puedan disfrutar.

Primera vez con mi novia, su primera vez en una noche a solas, su madre nos dejo a ambos en casa y pude desvirgarla

Como se puede disfrutar mejor en una buena compañía Era ella una de esas pocas mujeres que se han ganado todo mi respeto y a las que he presentado ante la sociedad como mi compañera o novia, espectacular morena, su altura era de algunos 1.65 metros, sus ojos grandes y negros, cabello negro azabache justo como me gusta, facciones finas y definidas, con senos normales pero redondos, la figura de su cuerpo era escultural, con una pequeña cintura y unas caderas acorde a su cuerpo, nalgas bien paradas, piernas torneadas y tonificadas, su forma de ser espectacular.

El acosador se alejaba y se acercaba alternativamente del culo de Eli pero, cada vez que se pegaba, ella notaba como algo más grande se introducía entre sus nalgas.

Había sido un día caluroso. Durante toda la jornada, en ningún lugar del hotel se estaba a gusto. Por fin, al caer la tarde, y ya después de la cena, en la terraza había un ambiente agradable. La iluminación suave despertaba reflejos plateados en el agua de la piscina, y, sobre la música de fondo, se escuchaba el placentero caer del agua de una pequeña cascada artificial. La Luna, en aquella parte tan cercana al ecuador, se veía grande, magnífica.

Follando en plena pandemia

Sucedió en la época del confinamiento, la población se encerró en sus casas y permaneció en ellas decenas de días. Las alarmantes noticias que iban desgranando los telediarios se compartían con el aburrimiento de las rutinas cansinas que se vivían en los hogares. En el transcurso de muy pocos días la perplejidad dio paso al miedo, el virus se propagaba a una velocidad exponencial, los habitantes de la ciudades se blindaron en sus viviendas.

El amor de hermanas también puede ser amor de putas

Estábamos ya a finales de mayo, tiempo de empezar a ir a la playa y de disfrutar con mis amigos. Pero especialmente ellos lo esperaban con más ansias que yo. No es que mi compañía no les agradara. Pero preferían la de otra persona, que no era ni más ni menos que mi hermana mayor. Si íbamos los de siempre, podía ser una buena tarde o no. Pero si ella nos acompañaba, era garantía de alegrarles el día a todos.

Era un domingo por la tarde, verano muy caluroso. Compartia el piso con una compañera de la universidad muy guapa y con un cuerpo alucinante

Tengo 20 años, soy rubia con ojos verdes, alta. Con una talla 90, 60, 90.Y esta es mi historia lesbica: Era un domingo por la tarde, verano muy caluroso. Compartia el piso con una compañera de la universidad muy guapa y con un cuerpo alucinante.Estabamos acostumbradas a estar desnudar por la casa, pues eramos amigas y no teniamos que esconder nuestro cuerpo.

Así empezó mi relación con la mujer más fogosa que conocí en mi vida

Conocí a Lina casi de casualidad, empezamos a escribirnos, al principio como siempre que conoces a alguien estábamos como muy fríos y sin nada en común, pero en pocos días surgió una complicidad y una atracción que me hacía estar todo el día pendiente del teléfono, esperando sus respuestas, y deseando oír sonar el clásico sonido de WhatsApp que hacía me dieran ganas de abrir corriendo los mensajes para seguir sabiendo de ella. Habíamos pasado en un plazo tan corto de tiempo de ser desconocidos a tener un feeling de humor e incluso sobre temas íntimos que si no me hubiera pasado a mí mismo no me lo creería.

Una noche de lluvia cuando dormir no era una opción

Esa noche de lluvía tu dormías placidamente a mi lado. Recuerdo observar como tu pecho se hundía y levantaba constantemente sin nervio alguno. Aunque me encanta el sonido de la lluvía repicando sobre las ventanas, esa noche tenía los ojos como un búho, mirando a la nada.

Me follo por el culo a la novia de mi hijo

Sergio, un cincuentón, moreno, de estatura mediana y de muy bien ver, estaba asando sardinas en la parrilla de la chimenea de su galería en la noche de san Juan. Dos de sus hijos sentados a una mesa conversaban animadamente delante de sus vasos de vino tinto, sus esposas preparaban dos ensaladas con lechuga y tomates. En el patio cuatro de sus nietos corrían alrededor de una hoguera y Sabrina, una de sus nueras llevaba en brazos a su hijo de un año, que miraba embobado para el fuego. Dos perros pequeños correteaban detrás de los niños y más de una docena de gatos callejeros miañaba desde el tejado de un cobertizo al llegarle el olor a sardinas asadas.

Me pedía a gritos que abra la boca para tragarme toda la leche

Como en muchas ocasiones, aquel día había ido en busca de sexo a los aseos públicos, en concreto había ido a los aseos públicos que había en los jardines de 4 caminos. Allí ya había ido en algunas ocasiones a espiar, siendo follado en varias ocasiones, una de ellas ya la conté en el relato “espiando en los aseos públicos”, donde fui follado por el maduro que le apodaban el indio. Allí fue donde me enculó la primera vez dicho personaje, luego lo hizo en otros sitios, todos ellos al aire libre o en aseos públicos.