sexo ginecologo

¿Estas ahí, zorra?

Buenas, soy Ángel, un chico de 29 años, vivo en Andalucía (España), soy un chico que lleva una vida sana, y amante de la playa, de la noche, del deporte al aire libre, de viajar, de las cosas buenas de la vida, sobre todo el sexo guarro, :), soy alto , mido 185, de espaldas anchasy esbelto, tengo una bonita y armoniosa figura sin ser un chico de gimnasio, pero me ayuda por mi buena genética que por naturaleza me concedió atractivas formas, piernas de futbolista, muy bien proporcionadas y bueno, para que andarme con rodeos, tengo una buena polla, lo se, a las chicas le gusta, su textura, su grosor, su sabor, su calor, su energía, su movimiento, su potencia, su leche..umm, no te estaras relamiendo de gusto no putita? No me pareció que te hubiera dado permiso.

Una hija muy complaciente con todos

Queridos lectores creo que este relato se puede leer de forma independiente al resto de los que he escrito, pero al mismo tiempo es continuación del anterior “Chantaje a la profesora”, no os lo perdais ?

Así fue como me convertí en la zorra de mi tío

Era Octubre 14, el cielo estaba oscuro y una tormenta se avecinaba. Mi madre trabajaba como forense en un hospital a unas 4 horas de la casa. Vivíamos solas. Ese día, mi madre se tuvo que ir rápidamente al hospital, ya que había recibido una llamada de urgencia. Como no tenía nada que hacer, me vestí con un pequeño short que apenas cubría mi cola, la cual era paradita y firme. Me puse una camisa corta, la cual hacía que mis pechos grandes y bien formados, resaltaran. Mi cuerpo siempre me había gustado, mi cintura pequeña, mi largo cabello, mis piernas largas y mis senos y cola paraditos. Siempre robaba suspiros a los hombres de mi barrio, incluso recibía propuestas de sexo casual, algunas las aceptaba y otras simplemente las rechazaba. A mis 18 años, era una experta en sexo. Nunca me gustaron los hombres de mi edad, siempre me gustaban de 30 años en adelante, eran más expertos.

Las zorras también tenemos corazón. Un recuerdo y momento para reflexionar

He hecho algo tonto. Y no me refiero a mi vida sexual (que también, la verdad), sino a mi pequeña carrera como escritora erótica: resumido, me he permitido publicar cosas que duran más de 15 minutos. Estuve leyendo hace poco sobre la vida sexual del navegante en la web, y el punto es que mucha gente viene buscando sólo un momento rico; no entiendo cómo hay gente que publica exitosas antologías aquí y allá, pero yo, Yuri Laverova, consideraré seriamente convertir mi vida, mis fantasías, y sus híbridos, en mil cristales. Un cristal por historia, una historia por publicación; ven a mí, úsame para tocarte, y vete. Como si me prostituyera, pero no con mi cuerpo, sino con mi alma. Pero… no es prostitución si es gratis, ¿no? ¿Entonces qué es lo que hago aquí?

Volví a coger con mi ex en una noche inesperada

Antes de nada, me gustaría presentarme. Mi nombre es César. Soy un chico moreno de 1.80m, ojos marrones y guapo. Mi complexión es normal, aunque todavía mantengo un buen cuerpo debido a la cantidad de años que practiqué deporte de montaña y ciclismo. Tengo 31 años. Llevo tiempo leyendo a diario los relatos que se escriben en esta web y bueno… me he decido a escribir, mejor dicho, a relatar varios momentos de mi vida bastantes morboso. Espero que os guste como escribo y dejéis vuestros comentarios/sugerencias. También dejaré mi correo electrónico por si alguien quiere contactar conmigo y contarme o decirme algo que no quiera decir en público. Ni que decir tiene que os podéis masturbar con mis relatos… ¡Qué lo disfrutéis!

Teniendo mi primera vez con el hermano de mi amiga

Al salir de la escuela mi amiga nos invito a todas las chicas a su casa era una excelente oportunidad para conocernos y afianzar la amistad que comenzaba con las nuevas chicas, a mi amiga Karla ya la conocía desde años antes estuvimos juntas en la secundaria pero ahora que empezaba la prepa era nuevo todos y queríamos empezar por el lado correcto con la pijamada

Después de una semana complicada es momento de relajarse

Ya habíamos preparado todo para la gran tarde. Pasé por algo de dinero al cajero, llegué a casa ansioso por disfrutar de aquel acontecimiento, comencé por echar a la mochila lo que ella quería, un par de zapatillas negras de tacón alto que recién había comprado, un dildo rosa de unos 25cm, otro más de menor tamaño, pero de vibración, algunos condones y unas tangas que ella había olvidado hace ya tiempo.

Me terminan follando entre dos hombres en la discoteca

Tenía 26 años y mis ganas por salir vestida de mujer cada vez eran más y más! No podía controlar ese deseo de sentir las miradas de los hombres una vez que me ponía tacones y una minifalda, mojar mis labios para seducirlos me obsesionaba y me volvía loca la idea que que alguno me atrapara y me fajara con muchas ganas. Los nervios de comprar ropa para mí en lugar de para “mi novia” cada día eran menores y me excitaba la idea de ir a comprar ropa para Daniela.

Profesor cogiéndose a su madre e hija

Aquella tarde, en la que ocurrió todo y que tendría consecuencias para mi futuro (y no os hacéis una idea), Mary había acabado las lecciones de español (sí, pese a tirármela o que ella me follara a mí, lo que fuera, anyway, seguíamos dando clases), decidimos darnos un baño en la piscina. Yo ya me había traído el bañador y unas cuantas mudas puesto que me había quedado unos tres días en su casa, aprovechando que su madre no estaba. Aunque aún y así, ambas solían cruzarse poco porque la madre solía estar en el otro lado de la casa (¿os acordáis de que os dije que tenía no sé cuántos baños y un puñado obsceno de habitaciones? Pues servía para eso. Madre e hija se cruzaban poco).

Fui por primera vez a un antro con mi hermana, su novio y un amigo. A mitad de la noche los dos me manoseaban en medio de la pista.

Llegó el viernes y despues de escuela me arreglé especialmente para salir esa noche. Era mi primera vez en un antro y queria verme lo mejor posible. Me puse un vestido de mini falda que me quedaba apretado, en parte por el estilo y en parte por mis kilitos de mas. No soy muy culona, pero lo apretado del vestido hacia ver mi culo mas grande de lo que era. No me veia gorda, si no al contrario el vestido marcaba muy bien mi cuerpo y me hacia parecer aun de mas edad. Obviamente era escotado, dejando ver gran parte de mis pechos, los cuales cubrí con un pequeño chal semitransparente que entonaba con el vestido. No era algo que quisiera ponerme pero tenia que usarlo para despistar a mi madre y no me obligara a cambiar de vestido por uno mas tapado. Total, antes de entrar al club pensaba deshacerme del chal.

Jorge y Sebastián descubrieron lo mucho que se aman, ellos tienen un amor prohibido pero que los hace sentir placer

Jorge y Sebastián vivían solos en uno de los chalets de la urbanización, sin relacionarse con nadie. Habían consagrado su vida al sexo, y la intervención de una tercera persona sólo hubiera servido para molestarles en su apasionado amor. La cosa había comenzado de forma extraña, en la piscina que había en el jardín. Hasta entonces, ninguno de los dos se había mostrado sexualmente interesado en el otro, pero una calurosa mañana de verano, Sebastián se había encontrado con una visión arrebatadora: el espléndido cuerpo de Jorge sin más ropa que un slip negro que realzaba la forma de su pene. Sebastián llevaba un diminuto bañador rojo con el que no pudo disimular la erección que rápidamente se formó allí dentro. Se sentía incómodo, pero al mismo tiempo hallaba un extraordinario placer en contemplar a Jorge, que tomaba el sol junto a la piscina. Cuando éste se volvió hacia él y descubrió que Sebastián tenía la polla tiesa, no pudo evitar sonreírse (lo que hizo que Sebastián se excitase todavía más), y le aconsejó que se metiera en el agua para «bajarse eso». Sebastián le hizo caso, y aunque al principio logró su objetivo, al salir de la piscina volvió a contemplar a Jorge, y su pene volvió a crecer debajo del mojado bañador. Imposible ocultarlo, y Jorge, al verlo, no se atrevió a comentar nada, pues había descubierto que él empezaba a experimentar lo mismo que Sebastián.

La vida y sus gratas sorpresas las cuales uno nunca espera

Hola queridos lectores de esta hermosa página de relatos eróticos, en esta ocasión, les traigo un relato que ya había subido tiempo antes, en aquella ocasión, lo subí escrito en tercera persona, en esta ocasión, lo subo escrito en primera persona, corregido, y aumentado.

Quien mucho abarca, poco aprieta

Hasta que no me saque el carnet de conducir a los veinticuatro años, edad que me supuso el “Salto de Calidad”, pues deje atrás lugares tan emblemáticos como el Parque de María Luisa. Pero tuve la suerte de conocer otros, otros que estaban bastante alejados como la Sauna de la Macarena, los servicios públicos de la estación de Santa Justa y otros lugares de este entorno… uuummm!!!.

Nuestra ultima vez

Yo no sabia que aquella vez iba a ser nuestro último encuentro… si lo hubiera sabido lo hubiera disfrutado muchisimo más de lo que lo disfruté…

Mi tío me propone tener sexo y no puedo resistirme

Les platico que era yo muy pequeña cuando mi tío, hermano de mi madre, se divorció de su esposa, el pleito fue desgarrador y mi tío quedó desconsolado. Mi madre le pidió que viviera un tiempo en casa para que se recuperara un poco de ese trauma.

Y si, no hay nada mejor que el sexo es por eso que en una misma noche cogí con mi amante y después con mi marido

Después de cenar con Roberto le propuse ir a bailar a un boliche, muy conocido de Salta en la zona sur para tomar unos tragos y pasarla bien, mientras esperaba ansiosa el okey de Alejandro para vernos y llevar a cabo mi fantasía erótica. Hasta ese momento ,Roberto ,no sabia ni sospechaba nada, además había pasado un par de meses desde la última vez en la que habíamos fantaseado con lo que yo le haría en la cama y con lo que quería probar de Alejandro.  Tampoco sabía que yo le había mandado una foto que me tome en el auto mientras le había pedido a Roberto que comprara cigarrillos .Me hice una selfie ,pero de mi entrepierna mostrándole como me marcaba la vulva hinchada de la excitación ese  pantaloncito corto  y mas las pantys transparentes negras ,me hacía sentir una ninfómana.

Una cena muy especial para todas las mujeres de mi familia

la fiesta de cumpleaños de mi tía Cristina era esa noche y como era costumbre desde hace algunos años, ella misma me encargo que yo hiciera su cena, claro que esto no me lo pediría si no hubiera yo estudiado para cocinero, pero lo que sucedía en esa cena estaba muy lejos de cualquier receta de cocina tradicional y estaba más cerca de ser una receta extraída de alguna página fetichista de la red profunda y es que desde que mi tía me había asignado esa encomienda, yo había dejado salir mi perversión más profunda,