relato esposa infiel

Mi hermana Rosa es una hermosa muchacha de proporciones bien definidas, vamos una ligona

Hola, mi nombre es Pedro, tengo 19 años. En casa somos 4, mi padre, mi madre, mi hermana Rosa de 27, y yo. Nosotros vivimos a las afueras de Madrid, en un chalet de una urbanización cuyo nombre no interesa. Lo que les voy a contar es sobre mi hermana Rosa y yo. Mi hermana Rosa es una hermosa muchacha de proporciones bien definidas, vamos una ligona. Rosa estaba a punto de casarse, ya saben, esas cosas que hacen los novios de buscar piso y más. Por suerte todavía no habían preparado la boda, porque sucedió algo que cambió su destino. En cierta ocasión pilló a su novio con una amiga y cortaron para siempre. Rosa dijo que no quería saber nada más de los hombres, que eran todos unos cerdos. Por ello ya casi no salía, pasaba mucho tiempo en casa.

Un relato para mujeres que entienden, para mujeres que tienen en claro que es lo que quieren de un hombre, que es lo que deben esperar como mínimo de un macho

Hace años a una mujer de 45 años o más la llamaban “madurita”, y venía relacionado con el concepto de fruta: no de madurez. A día de hoy en el segmento de los 40 a los 55 hay un montón de acepciones: MQMF, soccer mom, mamita, etc… A mi me gusta llamarlas de otra forma: me gusta llamarlas “mujeres que entienden”. Quiero viajar a una definición menos machista y más real, y a la vez hacer una coña de la frase “hombres que entienden” de connotación gay.

Jamás me esperaba formar este tipo de amistad, pero tenemos tanta piel que no podemos dejar de follar cada vez que nos vemos

Habían transcurrido unas tres o cuatro semanas, casi un mes desde mi traumática experiencia en casa de Carlos, pero ese tiempo no había sido suficiente para que mi maltrecho ano se recuperase del todo. Cada día, al palparlo para aplicar la crema que me habían prescrito, lo encontraba anormalmente dilatado, incluso en ocasiones, al sentarme, una punzada de dolor me obligaba a buscar una posición más cómoda.

Me escapo a la montaña acompañado de mi madre

La tarde había trascurrido sin mayor interés, y la hora de cenar estaba cerca. Lo más destacable fue que mi madre no paró de ir al baño en toda la tarde, por lo visto el encuentro que habíamos tenido en la ducha esa misma mañana la dejó cachonda perdida por el resto del día. Ella siempre decía que a su edad no tenía tanta energía sexual, pero por las veces que fue al baño y el tiempo que pasó allí, calculo que debió tener más de 4 o 5 orgasmos al lo largo de la tarde. Yo por mi parte estaba igual de caliente que ella o incluso más, pero decidí no tocarme, y así guardar energías para la noche. En ese momento he de reconocer que estaba cegado por volver a correrme junto a mi madre, por lo que no pensé en ningún plan en concreto, simplemente buscaba calentarla y dejar que las cosas fluyeran. Llegó la hora de la cena y decidimos picar algo en la terraza, ya que hacía bastante calor. Por eso mismo yo iba con unos shorts bien sueltos y sin camiseta, un clásico ya de esas vacaciones. Por otro lado mi madre me dio una pequeña sorpresa, sacando a relucir un conjunto que nunca le había visto. Llevaba una camiseta rosa de tirantes bastante fina que marcaba bien sus pezones, la cual era extremadamente corta, por lo que si se movía mucho podía subirse dejando asomar la parte baja de sus preciosas tetas. Para la parte de abajo llevaba un pantaloncito gris que parecían más bien unas bragas, el cual a veces se metía levemente entre sus nalgas resaltando bien su jugoso culo.

Mi primera vez con un negro

Quiero contaros mi primera experiencia con un negro. Siempre he sentido curiosidad por saber como sería el sexo con un chico de color, pero nunca habia tenido la oportunidad de experimentarlo, hasta que conocí a Moussa.

Nunca me imagine que en mi familia encontraría al hombre de mi vida

Importantes hechos acaecidos en mi vida me llevaron a ser una mujer angustiada y llevar una vida casi nula, sobre todo, en lo referente a las relaciones con el género masculino. Pero algo inesperado sucedió y esto me indujo a llevar a termino algo que en principio me pareció no tener sentido o ser una locura. Lo cierto es que supuso dar un giro completo a mi vida.

Dejándome llevar por mi hermana en la bañera

En el reproductor de CDs se oía Love Of My Life, uno de sus grandes éxitos de Queen. La bañera estaba mediada de agua. La espuma de las sales de baño solo dejaba ver mi cabeza y parte de mi pecho peludo. Ariadna, una joven morena, de cabello corto, labios carnosos, grandes tetas, piernas moldeadas, un culo fascinante… Una joven rellenita y bonita que tenía un polvo criminal, se metió en la bañera, se sentó sobre mis piernas, acercó su boca a la mía y me dio un beso con lengua tan dulce que mi polla se puso en pie de guerra. Con su sensual voz, la sensual voz de un bomboncito venezolano, me preguntó:

Ayudan a mi esposa a reparar el coche y me termina siendo infiel

Por descontado es conocido que pinchar la rueda de tu auto en una carretera trae muy mala onda pues siempre es muy inoportuno. Nada más lejos de la realidad lo que en un principio fue un infortunio, se convirtió en una tarde llena de morbo y lujuria. Avisé a mi esposo del contratiempo y por supuesto que no faltó tiempo para encontrar a dos apuestos ayudantes que vinieron a socorrerme. Mi esposo admitía con resignación que como me entrara por el ojo alguno seguro que iba a ocurrir algo cachondo y vaya si lo hubo. Julio y Hugo fueron esos ángeles de la guarda que me socorrieron en todos los sentidos, Julio era mayor. rondando los 50, pero con un físico estupendo y Hugo podría tener los 25 años y no se quedaban atrás. Eran camioneros de larga ruta y ambos eran parientes entre sí según me contaron. No sé el motivo, pero esa situación de verme a merced de la buena fe de esos dos machos me puso excitada y como no, era obvio que a ellos les gustó ofrecerse en ayudarme por sus miradas lascivas y las risas y cuchicheos entre ellos hablando de mí. Julio, muy lanzado, no pudo aguantar el hecho de decir que tenía unas piernas bien torneadas y bonitas mientras estaban en el suelo cambiando la rueda al tiempo que me preguntaban hacía donde me dirigía. La charla fue amena y en breve tiempo me solucionaron el contratiempo. Yo, agradecida, les quise pagar de alguna manera ….. Hugo con la mirada me devoraba al escuchar eso, pero Julio más veterano y ahora entenderéis el porqué, me dijo, nos conformamos con unas cervezas en la siguiente estación de servicio que no quedaba muy lejos y dentro de mi ruta para llegar a casa ya que allí es donde ellos iban a hacer noche. Se ganaron mi confianza y les seguí con mi auto hasta allá. Tomamos unos tragos y realmente aparte del atractivo de ambos eran machos de muy buena onda y la charla fue subiendo de temperatura hasta que llegó el momento de las confesiones, Julio era separado pero conocía el ambiente swinger, Hugo tenía novia, pero por lo que intuí con bastantes cuernos; la situación llegó a un límite que era sencillo de traspasar, sabían que era casada pero no les comenté nada de mi libertad sexual por parte de mi esposo y mía, pero a ellos no les fue suficiente. Invite a los tragos pero me pidieron subir a su cabina para conocerla y saber cómo vive un camionero de larga ruta, acepté y quedé gratamente sorprendida por su limpieza y amplitud, siempre había tenido una mala imagen de los camioneros pero con ellos me equivoqué. Cuando ya creí que me iban a invitar a bajar del camión, Julio me pidió un último favor… intuí por donde iba a entrarme y no fallé. Me dijo que toda mujer que había subido a su camión había saboreado su verga y no desearía que yo incumpliera esa regla…. era una situación muy morbosa y Hugo más inexperto se quedó sorprendido por el atrevimiento de Julio pero, éste, más experto sabía que dentro de mi había una puta bien guarra y tampoco se equivocó. Sin mediar palabra, se quitó los botones del jeans y sacó su verga aún todavía por pararse mucho más y empezó a masturbarse al poco que me pidió que me levantara el vestido que llevaba puesto y que tenía ganas de ver mi culo pues me dijo que le dejó hipnotizado el temblor de mis glúteos al andar por llevar la tanga y el vestido levemente ceñido. Estaba cachondísima y le hice caso a lo que él respondió agarrando mi mano y poniéndomela en su verga para jalarle su polla mientras el me manoseaba como loco todo mi cuerpo. Hugo fue más allá y me despojó del bra para dejar mis tetas al aire a lo que ambos respondieron con un ooohhh de exclamación por el tamaño de estas que les fascinaba a ambos y a lo que Hugo cuál niño lactante se enganchó a ambas mientras también con su verga se rozaba por mis muslos a lo que Julio me besaba con lujuria. Como bien dije antes, la cabina del camión era amplia y un colchón dominaba prácticamente casi la totalidad de esta y ya puestos en el faje corrieron las cortinas de las ventanas para guardar un poco de intimidad y parecía estar en la habitación de un motel. El cuerpo de ambos eran imponentes, estaban musculados y sobre todo Julio siendo mayor, era excepcional, sus vergas, sin ser descomunales, eran ricas para salir del paso de unos 17 o 18 ctms, suficientes para apagar toda la cachondez que llevaba dentro. Para aceptar la apuesta de Julio, saboreé sus vergas muy rico y de una manera alternativa a lo que ellos entre sí se comentaban la suerte de haberse topado conmigo en la carretera y todo gracias a un inoportuno pinchazo de rueda. Hugo me pide ponerme lo más empinada posible, le hago caso y mientras me pongo entre las piernas de Julio que estaba tumbado en el colchón para seguir dándole lustre a su polla y a sus huevos mientras que el nene se puso de rodillas detrás de mi y con mis pies le iba masajeando su verga mientras el me iba dando lengua de una manera primorosa a mi ano y a mi coño. Tardé muy poco en sentir como un río de mis flujos iban cayendo por entre mis muslos en tanto que en un instante y casi sin darme cuenta me siento ensartada por la verga de Hugo mientras insistía en devorar la polla de Julio esta vez acompañada por mis jadeos pues el nene iba aumentando la potencia de las embestidas a un ritmo frenético hasta que Julio dijo basta, me tumbó en el colchón y sacó mis piernas por fuera de este a lo que Hugo se puso a la altura de mi cabeza para que le diera yo lengua a su ano, apenas había yo practicado el beso negro a un hombre, pero mi excitación era tal que lo hice gustosa mientras el nene se jalaba la polla. Julio me preguntó si había practicado sexo anal alguna vez….. a lo que le contesté que era un iluso por hacerme esa pregunta; sin contestar, me metió su verga sin violencia, pero hasta el fondo, se notaba su experiencia con las mujeres y no tarde en entregar la cuchara y explotar con un impresionante orgasmo sin dejar de darle lengua al ano de Hugo y Julio alternando mis dos orificios, coño y culo reventándome de placer cuando de bruces siento un gemido largo y una explosión de leche caer sobre mis tetas y barriga, Hugo no pudo aguantar más y mi beso negro cundió efecto mientras se masturbaba; Julio, seguía insistiendo en esa postura dominante de abusar de mi culo y de mi coño y aguantó por largo tiempo hasta que pidió incorporarme y bañó mi cara de semen intensamente, era muy lechero según hablamos en los tragos y era cierto por como me dejó por según él, portarme como una zorra barata. Nos pasamos los números de teléfono y al llegar a casa le conté esta historia a mi esposo mientras también él se la jaló-

Nuestro primer intercambio con nuestros vecinos ¡Que buenos vecinos!

Mi esposo y yo, nos registramos en una pagina sexual, donde encuentras parejas, bueno en realidad sexo, con lo que quieras, pero nosotros buscamos intercambio de parejas, de casualidad, encontramos una pareja, que tenia el mismo codigo postal que nosotros, asi que contactamos con elllos, lo mas extraño es que vivian en la siguiente cuadra de nuestra calle, la verdad es que nunca los habiamos visto, ellos estaban en un edificio, cosa que es muy complicada de fijarse de quien sale y entra en cualquier edificio.

Amalia es como un animalito asustado, sus hijos son dos fieras que disfrutan del incesto. Los tres dejan de lado los prejuicios y liberan sus ganas de sexo

Amalia regresó a casa tres horas más tarde de su salida, a media mañana. Su cuñado la había encontrado muy desconcentrada y se había preocupado por ella, la había tratado de convencer para que fuera a descansar a casa. Pero lo cierto es que las imágenes de sus hijos follando en su propia cama no paraban de reproducirse en su mente una y otra vez, sumergiéndola en una aureola que le acrecentaba la preocupación. No sabía si hablar con ellos o hacerse la tonta, como si no hubiese visto nada, que todo siguiera su curso. Su hija esteticista de veinte años envuelta en una relación sentimental con un buen chico y el mayor Tito con veinte y dos, sin compromiso, estudiante de ingeniería. No entendía como Lorena se prestaba a las fantasías de su hermano del alma. Ella jamás había hecho esas cosas con un hombre, jamás le había hecho una mamada, jamás la habían follado como a las perras o hecho una paja cubana, y mucho menos chuparle los huevos por detrás como le vio hacer a Lorena. Descubrió que había sido una mojigata toda su vida, entregada a un solo hombre que resultó que no valía tanto la pena. Cerró los ojos rememorando la figura de su hijo desnudo, follándose a su hermana, y resopló ante un inesperado calentón que enardecía su sangre desde el bajo vientre, con la imagen del fabuloso rabo de su hijo hundiendose en el coño de su hermana…. El tamaño de aquella traca de caballo penetrando a la pobre niña casi indefensa, era demasiado para su raciocionio.

Un castigo apenas comienzo el día. Dominación matutina

Estaba molesta, no sabía el porqué aunque tampoco era como si tuviera el lujo de preguntárselo, pero era más que obvio por su figura tensa y los movimientos bruscos que hacía, que lo estaba. La vio dar otra vuelta de 360° sobre ella misma antes de azotar con su mano desnuda la madera gruesa de la mesa.

Tenía 18 años cuando mi jefe me dio duro

Trabajaba de secretaria para una empresa muy importante, en esa epoca estaba pasando por un mal momento ya que mi novio me había puesto los cuernos, mi jefe de vez en cuando me echaba los perros, pero yo no le hacia caso pues él ya tenia esposa, sin embargo en cierta ocasión él habia peleado con su mujer, ella se había ido para donde su mamá y regresaba dentro de unos dias, después del trabajo me invitó a tomarnos unos tragos, ese dia mi exnovio me había estado llamando para que habláramos por un rato y le había dicho que me esperará afuera de mi casa que no demoraba, mientras tanto yo estaba con mi jefe, después de una amena charla me dijo que lo acompañara a su departamento que tenia poco efectivo y necesitaba su tarjeta para retirar dinero y yo accedí, no vi malicia en su invitación, pero él es un hombre bello un cuerpo bien trabajado, con una musculatura impresionante, sus brazos fuertes y sus grandes piernas siempre me hacían alucinar, siempre que lo veía en la oficina me daban unas ganas de saber que había detrás de esa ropa, cuando llegamos a su casa el abrió el puerta y me dijo que entrara, yo mire mi reloj y le dije que no podia demorarme, el parado en la puerta me tendio la mano para que pasara en ese momento nos rozamos levemente, mis caderas alcanzaron a rozar su miembro, parecía que estaba erecto, entramos nos hicimos en la sala de su casa, el me dijo que hiciéramos un cóctel y le dije que sí, nos dirigimos a la cocina y mientras él sacaba el vodka y los vasos él rozó su miembro erecto con mi trasero, yo realmente le tenia ganas desde hacia algunos días, el me habia despertado lujuria, ya hacia muchos dias que no habia estado con alguien. Cuando justo bajo el licor me abrazo y empezó a besarme por el cuello mientras me rozaba el trasero, ya se lo sentía su pene erecto, lo quería dentro de mi pero yo esperaba el siguiente movimento, me voltee y nos empezamos a besar yo estaba desesperada y mande la mano al paquete y sí, lo tenia grande solo pensaba en ponermelo en boca rápidamente.

Un viaje morboso que nos llevó a probar cosas totalmente nuevas

En estos meses que llevo viéndome con Lina, han pasado muchas cosas, sobre todo que esa chica tímida e inocente del principio que se dejaba hacer ha ido dando paso a una mujer mucho mas decidida y lanzada, incluso diría que ha empezado a fantasear con cosas que hace tiempo hubieran parecido imposibles. Creo que ver lo cachondo que me pone cuando me relata sus encuentros sexuales con otros, le ha hecho plantearse dar un paso mas y hacerlo realidad, me propuso que ya estaba cansada del sexo entre dos, que era lo tradicional y lo que siempre hacia con todo el mundo, y lo que había hecho con todas sus parejas anteriores. Aunque para mi sorpresa, su proposición fue buscar una chica para un trío, decía que no se veía preparada para dos hombres porque no quería doble penetración aun.

Buscando tres fluidos para mi bota de agua fetiche

Hoy, un domingo de Abril cualquiera me levanté de la cama y lo primero que hice fue ir directa al baño y me desnudé para posteriormente calzarme mis botas hunter y darme placer a mi misma durante un buen rato, al fin y al cabo vivo sola y puedo permitirme masturbarme en la ducha el tiempo que sea necesario. Tengo 32 años y, en este tiempo he tenido demasiadas experiencias sexuales, por lo que el sexo y la masturbación para mi dejaron de ser un tabú hace mucho.

Le chupo la verga al repartidor y mi marido observa

Nuestros protagonistas establecen una relación de Infidelidad consentida, incluir a un tercero o varios que complementen las carencias sexuales de la pareja. Pocas parejas se atreven a plantear tener una infidelidad consentida que, desde el momento que se es consciente deja de ser infidelidad.

¡Nunca te duermas en el tren! Puede llegar a ser peligroso pero entretenido

Había sido una agotadora jornada y aun me quedaba casi dos horas de viaje. La clases en la universidad y la posterior sesión en el gimnasio me habían dejado muerto. La verdad es que no se porque seguía empeñado en hacer ejercicio. Comencé esperanzado con poder desarrollar mi cuerpo aniñado pero había fracasado totalmente. Seguía teniendo el aspecto de un jovencito delgaducho.

La primera vez del hermano de mi mejor amigo

Otro sábado que llegaba al piso con el que vivo con mi mejor amigo a las tres de la mañana, sin ninguna polla que llevarme a la boca. Mientras Luis se metía en uno de los cuartos con su típico ligue de fin de semana.