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Cómo termine con la caliente madrina de mi hijo

Esto que voy a contar ocurrió hace apenas dos días. Esta vez voy a prescindir de nombres, porque es algo real. soy un tipo de 50 años, casado y con hijos. Vivimos en una barriada de Sevilla. Con esto del confinamiento no nos hemos visto con nadie, y en cuanto han levantado la veda, hemos quedado con nuestros amigos. Como mí casa es grande, solemos quedar aquí, hace dos días estuvieron los padrinos de mí hijo pequeño.

Matilda le lamia el coñito a su sobrina Estefanía, estaba tan caliente y es que tenía el vibrador en su conchita y su marido llenándole el culo de lechita

Estefanía, una joven rubia de 19 años, alta, de ojos azules y con un cuerpo de escándalo, a las ocho de la mañana, iba haciendo footing por su urbanización con un chandal rojo con rayas blancas, apretado al cuerpo, acompañada de su tía Matilda, una mujer morena de 38 años, de ojos negros, cuerpo estilizado y que vestía un chandal verde. La tía, cuando iba a su lado no paraba de mirar el movimiento de las tetas de Estefanía subiendo y bajando, y cuando iba detrás de ella le miraba para el culo, un culo grande y respingón. Matilda se excitaba mirando para los encantos de la sobrina, y por mirar para donde no debía metió un pie en un hueco y torció un tobillo.

La usan de papel higiénico, la hacen lamer el culo de sus dueñas con una sorpresita

Por la noche Cerdita fue colocada en el cuarto de baño de las señoras. Se le introdujo un consolador inflable no muy largo para evitar ventosidades y aguas mayores y aunque mientras lamía las botas nuevas de Doña Milagros suplicó diciendo: “Por favor, señora, no hace falta que me metáis nada, que yo puedo resistir”, el comentario del ama diciendo que sí olía una ventosidad se tendría que comer las heces que estuvieran saliendo del culo en ese instante hizo que no le pareciera tan mal estar penetrada toda la noche.

Una historia sin un final feliz, muy oscuro

Normalmente se esperaban el uno al otro en el mismo banco de la plaza. No era la plaza Mayor, sino una más pequeña, muy arbolada y medio escondida entre las pequeñas casas que la circundaban y donde desembocaban minúsculas callejuelas que no respetaban una lógica linealidad y llegaban a su destino serpenteantes, como un río que discurre sobre una terreno plano. Todas esas casas eran bajas y estrechas. Solo algunas tenían dos plantas de altura y eran de estructura sencilla pero, estéticamente, muy agradables a la vista. Formaban un conjunto muy armonioso alrededor de la pequeña plaza.

Disfrutando con mi tío y su amigo en la aldea

En otro relato ya he contado como mi mejor amigo fue desvirgado por su tío, ahora voy a contar como estando de vacaciones en la aldea de su madre, estando en la casa de otros tíos, junto a su abuela, su hermana menor y su tío el que lo había desvirgado e iniciado en el sexo, este además de volverlo a follar como solía hacerlo al menos un día a la semana, estando en su casa, ahora que habían ido de vacaciones a la aldea de su madre junto a su abuela para pasar las fiestas del pueblo y disfrutar de unos días de vacaciones, además de seguirle rompiendo el culito, un día lo lleva a bañarse al río, y junto a al amigo de su tío, ambos lo hacen suyo dándole por el culo.

Follando como siempre con mi tía ¡Madura bien caliente y fácil!

Era un sabado porla noche habiamos salido a una fiesta de empresa por fin de año al trabajo de mi tio fuimos los 3 y a la bebe la dejamos en la casa de la abuela por ese fin de semana, la comida empezo a las 9 :00 pm era buffet libre comi hasta reventar mi tia no come tanto para mantener su linea como ella dice jaja llevaba un vestido largo rojo con tacones, labial rojo y tambien se tiño el pelo de rojo le quedaba muy bien y se veia mas buena era impresionante

Así fue mi doble desvirgación

Bibiana era la hija de un amigo mío y se moría por perder la virginidad. Al ser vecinos entraba y salía de mi casa cuando le daba la gana, y sabía cuando y cuando no estaba mi esposa en ella.

En la playa conozco a un maduro dispuesto a todo

Hola amigos, hace tiempo no escribia. Les contaré una historia de hace tiempo, yo tenia 20 años, estaba estudiando en la universidad, era primavera, un día caluroso de noviembre, estaba terminando el semestre por lo que estaba llena de trabajos y pruebas, así que ese día era más relajado, por lo que decidí irme a la playa, que en día de semana es muy solitaria.

Me follo por el culo a la novia de mi hijo

Sergio, un cincuentón, moreno, de estatura mediana y de muy bien ver, estaba asando sardinas en la parrilla de la chimenea de su galería en la noche de san Juan. Dos de sus hijos sentados a una mesa conversaban animadamente delante de sus vasos de vino tinto, sus esposas preparaban dos ensaladas con lechuga y tomates. En el patio cuatro de sus nietos corrían alrededor de una hoguera y Sabrina, una de sus nueras llevaba en brazos a su hijo de un año, que miraba embobado para el fuego. Dos perros pequeños correteaban detrás de los niños y más de una docena de gatos callejeros miañaba desde el tejado de un cobertizo al llegarle el olor a sardinas asadas.