masturbarse con almohada

Una sacerdote demasiado pervertido y sobre todo calentón

Cuentan las antiguas crónicas, que yo no osaré contradecir; que en un pueblo de La Mancha de cuyo nombre nadie sabe dar fe que un clérigo, barrigón y de natural colérico, se encendía como una antorcha cuando una moza sonreía. Decía el pastor que el demonio habitaba en las entrañas de las mujeres alegres y que él estaba dispuesto a exorcizar a toda aquella mujer a la que el maligno intentase perder. Eran famosas en la comarca las filípicas que desde el altar lanzaba a los atribulados campesinos que ya veían caer sobre ellos el ardiente azufre del infierno.

Mi jefe me follo como una zorra en su apartamento

En un anterior relato conté como mi jefe en su oficina me dio el mejor sexo de mi vida algo que el que decía ser mi novio no pudo o no qjizo. Hoy les contaré algo que pasó en una de esas ocasiones en las que tuvimos sexo con mi jefe que llegó a ser una relación sexo-trabajo ya no se como definirlo porque ni fuimos pareja ni amigos.

Dos perritas que disfrutan complaciendo a su amo

Lamento tardar tanto en escribir, pero agradezco mucho sus comentarios, mensajes y correos, me alegra mucho que les gusten, intento contestarlos todos y responder todas sus preguntas sobre nosotras, mi Mami tambien ve los correos y comentarios, nos emociona mucho sus opiniones sean las que sean.

Tuve sexo con dos maduras mamacitas, primero mi Vecina Y Después Mi Madre

Me sucedió unos años atrás cuando vivía en un condumio, recién construido, con hermosas casas, todas nuevas, por cierto y todavía, no vendidas, la mayoría de ellas. Yo tenía en esa época 22 años y estudiaba en la Universidad. Vivía solo con mi madre, pues a mi padre, nunca le conocí. Mi madre trabajaba en una tienda de mis abuelos por las tardes, pues en las mañanas se quedaba en los menesteres propios del hogar. Tenía en esa época, 45 años.

Todo por una buena calificación, me puse bien puta y me dejé follar por mi profesor, la nota era mucho más importante

Aquel verano cada vez era mas caluroso. Las recuperaciones se acercaban y no aguantaba pagar el año que viene más dinero por esta miserable carrera. El suspenso me habia caido encima. Habia llorado y suplicado asi que decidí reclamar. Desde siempre me habia gustado ir guapa a la universidad y mas cuando tenia cosas importantes que hacer. A mis 19 años tengo un buen cuerpo y me se lucir. Tengo un pelo muy largo y sexy, al igual que mis piernas. Siempre voy bien depilada y mis labios son muy jugosos. Me puse un vestido muy veraniego para no pasar calor y me fui hasta la universidad. Estaba nerviosa pero no impaciente. Al llegar al despacho no escuche nada asi que decidi llamar. Mi profesor de siempre. Serio. Formal. Padre de familia. Algo gracioso y con tripita cervecera. Entre con fuerza. Manuel que asi se llamaba me miro de arriba a abajo algo extrañado y a mi me intimido.

Finalmente, mi amor platónico me folla. Me hace completamente suya

Nos conocíamos desde niños, nuestras madres han sido amigas toda la vida. Él es más grande por 4 años que yo y desde chico fue un perfecto cabrón. Era el típico niño que las mamás de las niñas odiaban, perverso y perfecto. De tez blanca, cabello oscuro, unos ojos verdes divinos y una sonrisa que moja a cualquiera.

Mi primera vez: sexo anal. Dolor y placer a la vez

El timbre de la puerta me sacó de mi ensimismamiento. Saber que el momento tan esperado había llegado por fin, había colocado mis nervios tan a flor de piel que mi corazón comenzó a palpitar y las manos me empezaron a sudar.

Me convencieron de calentar a mi papá

Soy lo que se considera una “Adolescente tetona” aunque me niego a decir mi edad real podemos asumir que en esta historia basada en hechos semi-reales (algunas situaciones han sido exageradas), tengo 18 años. Mi nombre es Mónica, tengo 18 años y resido en España, vivo sola con mi padre en un apartamento, aunque dependiendo de las fechas se queda algún familiar. Desde temprana edad he recibido muchos comentarios sobre mi cuerpo, al principio los repudiaba, pero con el tiempo he aprendido a disfrutarlos e incluso encontrarlos morbosos, estos comentarios se deben a que soy considerada como una chica “exuberante”. Mido 165 cm y peso 52 kg, tengo el pelo negro y liso, me llega un poco por debajo de los hombros, al no ser muy alta y bastante delgada mi pecho resalta bastante más en mi cuerpo, llevo una 110c de sujetador (la rara vez que uso uno) las cuales gracias a dios aún se mantienen tiesas en mi cuerpecito. De espaldas también suelo gustar bastante dado que tengo un buen culo duro y redondo curtido en 6 años de voleibol, el cual aún practico a día de hoy. Mi cara es perfilada y afilada con los labios carnosos y las pestañas largas. Sexualmente soy una chica muy activa y curiosa, amante del morbo y de provocar a la gente. Me considero bisexual y para mí la edad no suele importar mucho siempre que la persona sea mayor que yo. Este va a ser mi primer relato así que sed buenos, siempre estoy dispuesta a recibir críticas constructivas.

Su patrón le rompe el culo, Camila ya no puede aguantar el dolor

Mientras chupaba le hacía preguntas obscenas, has visto porno alguna vez, algún profe te ha tocado en el colegio, tu padre nunca te toco cuando eras niña, nunca te la chupabas a tu novio, y ella no podía sacar la verga de su boca mientras respondía, solo decía si o no con la cabeza, la cogió del cabello y la miro a los ojos, bueno ya te la quiero meter por el culo, espero que tengas limpio el culito no quiero que me lo ensucies, ella solo se quedaba callada y quieta, acuéstate en la cama

Profesor cogiéndose a su madre e hija

Aquella tarde, en la que ocurrió todo y que tendría consecuencias para mi futuro (y no os hacéis una idea), Mary había acabado las lecciones de español (sí, pese a tirármela o que ella me follara a mí, lo que fuera, anyway, seguíamos dando clases), decidimos darnos un baño en la piscina. Yo ya me había traído el bañador y unas cuantas mudas puesto que me había quedado unos tres días en su casa, aprovechando que su madre no estaba. Aunque aún y así, ambas solían cruzarse poco porque la madre solía estar en el otro lado de la casa (¿os acordáis de que os dije que tenía no sé cuántos baños y un puñado obsceno de habitaciones? Pues servía para eso. Madre e hija se cruzaban poco).

Acompañe a mi ahijada a su revisión con el ginecólogo, nunca me imaginé que terminaría follando con ella y que me gustaría tanto

Regresábamos del ginecólogo, de su cita mensual; tenia ya casi 5 meses de embarazo, la barriga algo redondita, su cuerpo aun lucia esbelto de espaldas, las caderas se habían ensanchado de un modo precioso, las tetas pequeñas que tenía habían crecido… se veía aun mas bonita de lo que ya es… iba apoyada en mi brazo y recargaba su cabeza en mi hombro, caminábamos despacio.