incesto con mi mama

A mitad de camino entre la fantasía y la infidelidad

Te veo casi todas las mañanas en la parada del autobús. Inalcanzable y a la vez cercana en la distancia. Yo tengo un matrimonio feliz, con sus cosas de vez en cuando. Pero tú me calaste con no se aun el que. Jamás había pensado en ser infiel a mi mujer, pero cuando te vi varias veces, empezó a ser un “quizás”. Remoto pero probable. Te observo como esperas la cola, subes y te quedas de pie, agarrada en una de las barras. Ahí es donde te aprecio realmente, al son del movimiento del vehículo: como tensas las piernas para equilibrarte, como vibran tus abundantes senos con los baches, como es tu culo cuando te agachas a por la bolsa. Es mucho peor en la primavera, con menos ropa y aún más guapa. Tan arrebatadora que hay veces que no dejo de mirarte y desearte en silencio.

Intentando escapar de una relación aburrida y monótona

Ella sabía que no debía estar ahí, que no tenía que tomar ese avión; que ella tenía una vida resuelta y un compañero de vida, él mucho más, una familia esperando. Pero la rutina y falta de interés la arrojaban a sus brazos. A su lado todo se incendiaba con solo una mirada, un roce o un suspiro, bastaba para despertar en ella la pasión que creía dormida dentro de su cuerpo.

Mujer necesita un buen psicólogo y encontramos una solución alternativa

Se supone de los psicólogos que debemos de ir a terapia para limpiar todo aquello que nos cargamos en nuestro trabajo diario, pero a veces esto no es necesario. Ciertamente no es poco lo que llegamos a escuchar, y unas veces es más o menos divertido, otras más o menos duro y en los temas sexuales más o menos excitante. Ese día había atendido a una persona con un problema de ansiedad, otra con problemas en el trabajo que requerirían de un trabajo forense para presentar un informe pericial, y la tercera era una visita nueva, una mujer.

Cloe, cumplió sus 18 y está lista para dejar de ser una niña

Educación. Esa era la clave y yo lo tenía claro. Cada vez que me quedaba solo con mi hija Cloe, jugábamos a los secretos. A ella le encantaba el juego. Se trataba de algo muy inocente. Yo le decía siempre que ella era una perrita mimosa y yo era el amo de la perrita. Pero no teníamos que contarle a nadie nuestro secreto. En cuanto se iba Diana, su madre, ella me pedía que jugásemos. Cloe era una niña llena de vida, muy inocente, aunque acababa de cumplir los 18 años. Yo le lanzaba un objeto y me lo traía a los pies. O me quitaba el cinturón, se lo apretaba a su cuellecito y la paseaba por la casa. Cuando me parecía que hacía muy bien su papel, le echaba unas golosinas en un cuenco y ella las comía en el suelo con su lengüecita. Luego volvía su madre y ella no le contaba nada, a sabiendas de que tenía racionados los dulces. Además, sabía guardar muy bien nuestro secreto.

Laura está demasiado acostumbrada a vivir de internado en internado, de alguna forma consigue sacarse las ganas, todas las ganas ¡Que lindas compañeras!

Al ser la hija mediana de una familia adinerada y poco sensible te convierte fácilmente en la chica olvidada la cual casi nunca es punto de interés de nadie, especialmente cuando eres la única chica entre un doctor graduado y un tenista nacional. ¿Eso a que me remonta a mí, Laura Villaseñor? A vivir el resto de mi adolescencia entre internados e internados para que mis padres contorlen a su rebelde hija adolescente.

Provocando incesto entre mi guapa esposa y su hermano, ellos tenían algo pendiente desde hace mucho años y llego el momento de follar

En mi relato anterior comente como me calento los jueguitos que tuvimos entre mi esposa Sandra y su hermano Jose, ella termino sintiendo la verga dura de su hermano sentada encima de él.. Desde ese día que corrobore como mi cuñado Jose deseaba a Sandra y que no paraba de verle las tetas y terminó bailando con ella dándole una sabada de nalgas, no dejaba de pensar en como llegar a algo mas.

Mi sobrino y sus problemas de confianza, un cristiano virgen que por la universidad, se muda a vivir conmigo y me obliga a enseñarle como disfrutar de una buena sesión de sexo

Mi hijo había ido a pasar un tiempo con su padre y yo me había quedado sola en casa. La verdad con el embarazo, estaba excitada todo el tiempo. Me masturbaba constantemente y no podía disminuir la calentura que prácticamente me agobiaba todo el día. Aun no se me notaba el embarazo pero note que mi busto ya había empezado a crecer. Los sostenes me quedaban muy ajustados y uno se rompió. Fui a comprar algunos al centro comercial un par de tallas más grandes.

Un chico culturista acaba siendo usado por un dependiente vicioso

Fue uno de los veranos más calurosos que recuerdo, el de 2016. El termómetro rondaba los 40 grados, era imposible dormir con la cara adherida a la almohada. Entre el agobio del calor y el disgusto de haber roto con mi novio, decidí escaparme un fin de semana por Alicante, una ciudad cuyo ambiente marítimo siempre me ha encantado, así que tras coger mi deportivo me planté en el hotel en un pispas.

La noche de orgía en donde compartí a mi marido con tres hombres

Aprovechando que me encontraba como una hembra en celo mi marido aprovechaba para hacer conmigo cosas que normalmente no se las permitía hacer. Cuando le mamaba la polla se la dejaba meter hasta la campanilla provocandome arcadas. Le dejaba follarme por el culo metiendomela hasta el fondo sin rechistar, le dejaba eyacular en mi boca tragándome toda su leche y hasta le pedía que se mease en mi boca.

Después del ascenso de mi marido, yo estaba muy aburrida. Comencé equitación y eso fue el inicio de una aventura increíble

Aburrida, aburrida como una ostra. Así es cómo me encontraba últimamente desde que promocionaron a mi esposo en su empresa. Por supuesto que el ascenso a director regional conllevaba traslado y cambio de residencia, el cual acató mi marido sin apenas consultarme. Él ya lo tenía todo decidido,  pocos peros tenía que objetar por mi parte al estar en paro y sin perspectivas de encontrar empleo alguno. Es más, mi esposo  se cansó de argumentar que tal vez en Sevilla encontrase el trabajo que nunca surgía en nuestra ciudad. Justificaba su decisión unilateral diciendo que posiblemente en su nuevo cargo pudiera ejercer la influencia suficiente sobre clientes o proveedores para colocarme. Así que tampoco pude objetar nada cuando me medio obligó a que me fuese a vivir con él. No le importó lo más mínimo que  nuestro hijo se quedase con sus abuelos, sus padres, hasta finalizar el curso escolar en nuestra ciudad natal. Traté de hacerle entender que nuestro pequeño me necesitaba a su lado mucho más que él, que era mayorcito y  que sabía cuidarse solo, pero me recriminó que mi lugar era a su lado, que no podía abandonarlo en un momento tan importante de su carrera profesional, y recalcó una vez más, que él era el único sustento económico de la familia. Fin de la discusión.