Category: No Consentido

Camila sigue una misión y le es infiel a su novio

Camila nerviosa entra al motel donde vivía con Gadriel, Nota una nota encima del pequeño sofá que muchas noches fue testigo del amor que ardía cada vez que sus cuerpos se unían para liberar todas las pasiones y malestares. Coge la nota con sus temblorosas manos y con el rostro bañado en lágrimas intenta leerla, pero no puede, teme que sea una nota de suicidio. Gadriel era un buen hombre, no se merecía lo que le hizo. Seguramente no volvería a ser el mismo que ayudaba a Don Jerardo en la librería y besaba a Camila por las noches susurrándole que todo marcharía bien. Toma valor y se sienta en el sofá para leerla. No es una carta de suicidio, es peor. La nota anuncia que el cuerpo de Gadriel sigue en vida, pero dentro de él algo murió, algo vital que no tiene intercambio y que jamás lo tendrá.

Un ajuste de cuentas con Marialuz

María de la Luz era una mujer en la segunda mitad de los cuarenta, de aproximadamente metro ochenta, complexión delgada, hombros estrechos, con el cabello de color rubio, siempre recogido en una larga cola que le llegaba casi a media espalda. Su pecho, para su constitución era bastante proporcionado, así que hacía poco menos de la talla 80. En cuanto a su forma de vestir, se podría decir que era más tirando a clásica que otra cosa. Habitualmente vestía pantalones tejanos y una blusa, pero no era infrecuente que viniera a trabajar con algún pantalón estampado que, dicho sea de paso, parecía le había quitado a su abuela.

Follo bien duro a mi vecina frente a su esposo

Rafa y Josué continuaban abusando de la señora Mariana, por las mañanas sacaban al esposo de mariana del baño le daban de comer y lo volvían a encerrar y después ambos chicos se sentaban a la mesa con mariana y se encargaban de que todo lo que ella se llevara a la boca estuviera impregnado de semen, para ellos era todo un expectaculo ver como ella se tragaba los fluidos de ambos sin reparo alguno, pero también se estaban dando cuenta que tanto ella como su esposo respondían a ciertos estímulos y eso les llenaba la cabeza de ideas, cuando terminaban de alimentarla se la llevaban a la sala y durante el resto de la mañana bebían y se turnaban para que ella los complaciera con sexo oral, ya al medio día cuando los dos estaban ya completamente deslechados, la recostaban sobre sus piernas y se dedicaban a manosearla y cuando ya los dos se sentían recuperados, uno se la llevaba a la recámara y fornicaba con ella durante varios minutos, para después llevarla de nuevo a la sala y comenzaban un círculo sexual que duraba casi toda la tarde, Mariana se había convertido en un simple objeto para ambos chicos, pero ellos deseaban más,