Category: Maduras

Vuelvo a tener un encentro con Vicky, la madurita parecida a Piru, la mujer de mis sueños, esta vez acompañada con dos amigas

Aquella noche de viernes, recibí el llamado de Vicky (la madurita que se parece a Piru) en mi teléfono móvil. Su marido había salido desde el día anterior y regresaba hasta la semana próxima; así que teníamos todo el fin de semana para nosotros y para dos de sus amigas íntimas. Ellas querían salir a bailar un poco y a tomarse la copas, así que me propuso ser el guía de todas ellas. Esta acción me excitaba, ya que Vicky les había comentado acerca de nuestra aventura .

El verano que todo lo cambió marcó un antes y un después en mi vida

El verano pasado marcó un antes y un después en mi vida. Fue eso que llaman un verdadero punto de inflexión. Pero antes de empezar, déjenme presentarme. Soy una mujer de 49 años de Barcelona. Maestra de profesión. Llevo 25 años casada y tengo dos hijos, uno de 24 y otro de 18. Soy una mujer muy directa, discreta y educada y he dedicado gran parte de mi vida a la familia.

El placer que solo una madura de 50 años sin impedimentos puede lograr

El fin de semana con Nela y Maikel estuvo muy bien, mejor de lo planeado por mí, pero ahora quería poner un poco de distancia, pero solo un poco. Quería que deseasen verme de nuevo, que no vieran que estaba todo hecho. Me pedí unos días libres y me puse a acondicionar lo mejor que pude mi casa. Una de esas mañanas llovía a cantaros y llevaba varias bolsas con productos de la ferretería. Al llegar a la urbanización, vi una mujer madura de muy buen ver, que se cubría de la lluvia sobre un techado pequeño y llevaba un coche de niño. A ella no la había visto nunca, pero el cochecito si lo conocía. Eran de unos vecinos jóvenes como yo. Francisco 24 años, muy delgado y alto, un poco desgarbado, simpático. Alicia misma edad, alta delgada, pecho que parecía abundante, pelo largo y culo pequeño y respingón.

Como nunca, mi amante tiene 80 años y tengo el mejor sexo de mi vida

Tengo 44 años, separado, con un buen pasar, algunas amigas ocasionales, pero nada serio. Un día, como cualquier otro, ordenando unas cosas, encontré una agenda olvidada de hace varios años, donde trajinándola, encontré que tenía anotado un correo falso que me había creado, para ligar. Recordé esos tiempos mozos, donde follaba cada vez que quería, hacía muchos años que no lo abría. Pensé ya estaría caducada mi cuenta, pero luego de contestar unas preguntas de rigor, pude restablecer mi clave y recuperar la cuenta.